1. Autoconocimiento.
§ No puedes enseñar sin saber quién eres. ¿Qué significa esto? Me explico.
Saber quién eres es determinante para transmitir lo que eres y lo que pretendes
transmitir en el aula. El autoconocimiento te permite ganar en seguridad y en
confianza, dos cualidades esenciales a la hora de liderar un grupo clase. Ya lo
dijo Aristóteles en su momento: Conocerse a sí mismo es el
principio de la sabiduría.
2. Autocontrol.
§ El autocontrol es otro factor determinante para afrontar con la mejor
predisposición una sesión lectiva, una sesión frente a tus alumnos. Si no
puedes controlarte a ti mismo, difícilmente podrás controlar a tu grupo. Tener
autocontrol te permitirá mantener la calma cuando se produzca un conflicto,
mejorar la relación con tus alumnos, mejorar tu forma de enseñar y afrontar una
situación difícil con la mejor predisposición.
3. Sentido
de la justicia.
§ Si hay algo que valoran los alumnos de un docente es el sentido que
tiene de la justicia a la hora de aplicarla no sólo a su asignatura, sino a las
relaciones interpersonales. De ahí que sea tan importante prometer como cumplir
lo prometido. Y para ser justo tan sólo necesitas ser coherente con lo que
enseñas, con lo que dices y con los que haces. Como diría Cecilia Böhl de
Faber: Sé justo antes que generoso.
4. Determinación.
§ Para mí existe una diferencia importante entre motivación y determinación. La
motivación es hacer algo con intensidad en un corto período de tiempo, mientras
que la determinación lo que hace es mantener la motivación por un espacio
prolongado en el tiempo. La diferencia es sustancial y te permite darte cuenta
de que la profesión de docente es una carrera de fondo. Si quieres saber más
sobre determinación aquí te dejo el siguiente enlace.
5. Empatía.
§ Hay un aspecto que es fundamental para mí y es la importancia de ser
empáticos, es decir, saberse poner en la piel de tus alumnos. Esta cualidad en
muchas ocasiones se confunde con la simpatía y no debería ser así. Ser empático
no es ser simpático, porque la simpatía busca la aprobación, mientras que la
empatía lo que persigue es la escucha activa. Si quieres saber más sobre la
diferencia entre empatía y simpatía aquí te dejo el siguiente enlace.
6. Cooperación.
§ Si
quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado. ¡Cómo me gusta este proverbio africano y cuánta sabiduría guarda!
Aunque pueda parecer que el acto de enseñar en el aula es un acto solitario, lo
cierto es que no debería concebirse así. Sólo te sentirás solo si crees que
eres el único que puede enseñar. En cambio, de lo que se trata no es de enseñar
desde la soledad, sino enseñar acompañado de tus alumnos. ¿Qué significa esto?
Pues que cuando estás frente a un grupo clase debes tener presente que tú
también puedes aprender de tus alumnos, que ellos cada día son capaces de
enseñarte algo. Esta actitud es la que te acercará cada día más y más al
corazón de tus alumnos.
7
Planificación.
§ Aunque siempre he sido partidario de la espontaneidad y la improvisación
en el aula, un docente debe basar sus enseñanzas en una planificación. Tengo el
pleno convencimiento de que se puede ser espontáneo teniendo una planificación
de lo que enseñarás en el aula. La planificación te ayuda a visualizar lo que
enseñarás. ¿Qué quiere decir esto? Pues que hay que dar mucha importancia no
sólo a lo que piensas enseñar en el aula, sino cómo tienes pensado enseñarlo.
En muchas ocasiones los docentes saben qué enseñar, pero cuando entran en un
aula y tienen a sus alumnos enfrente se dan cuenta de que no saben o no han
planificado cómo enseñar los contenidos previstos. Tiempo habrá durante una
sesión lectiva bien planificada para la improvisación y la espontaneidad.
8. Responsabilidad.
§ No conozco otra responsabilidad mayor que la de enseñar. Y,
lamentablemente, en muchas ocasiones el docente no es consciente de la
responsabilidad que implica estar frente a sus alumnos. Ser responsable implica
ser consciente de qué y cómo enseñas en el aula. Pero ser responsable también
implica tener la honestidad de distinguir entre los aciertos y los errores. Es
más, la responsabilidad es clave para ser conscientes de que el error es una
forma más de aprendizaje.
9. Amabilidad.
§ Si algo he aprendido en esto años como docente es a ser amable con los
alumnos. La amabilidad es una cualidad que bien gestionada hace que te ganes el
respeto de tus alumnos. Y cuando tienes el respeto de tus alumnos, ya no es
necesaria la autoridad, porque te has ganado su favor. Y la amabilidad está muy
ligada a la empatía, a la escucha activa, porque siendo amable se es cercano al
otro. Y la cercanía hecha a partir de la sonrisa, de la formulación de
preguntas abiertas hará que poco a poco te ganes el respeto y el favor de tus alumnos.
10. Vocación
de servicio.
§ Aunque pueda resultar paradójico, el liderazgo en el aula debe
entenderse como una vocación de servicio. El docente debe entender que está no
sólo para enseñar, sino para servir a sus alumnos. Y cuando me refiero a la
palabra servir quiero decir que es capaz de fomentar la proximidad para con sus
alumnos, que es capaz de ocuparse y de preocuparse por ellos. Se trata de tener
muy claro que enseñar va más allá de transmitir lo que uno sabe.
Ganarse
el respeto de tus alumnos. A modo de conclusión.
Como docente debes tener presente que
puedes ejercer el liderazgo de un grupo mediante la fuerza o mediante el
consenso. Liderar una clase, ponerte delante de tus alumnos es un auténtico
reto para cualquier docente. Pero además de entenderlo como un reto, también me
gustaría que lo vieras como una enorme oportunidad de acercarte a ellos, de
formar parte de su mundo, de compartir sus logros y sus fracasos, sus miedos y
sus ilusiones. Y no lo olvides nunca: siempre con una vocación de servicio.
Porque tu profesión, que también es la mía, es la única profesión capaz
de crear las demás profesiones.
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